Como mejorar tu terapia con la práctica de yoga

Charla: Acelerar y profundizar los procesos de sanación a través del Yoga - Patricio Moralo

Como mejorar tu terapia con la práctica de yoga

Todo terapeuta o persona que ha pasado por terapia conoce que en ocasiones es muy difícil cambiar ciertos patrones arraigados en el cuerpo y en la mente y el proceso de terapia se puede volver lento y tedioso, ocupando grandes cantidades de dinero y de tiempo y con el peligro de crear una relación no-sana entre terapeuta y paciente en donde el paciente se puede volver dependiente del terapeuta y el terapeuta se puede volver dependiente del paciente a través de la seguridad que le aporta tener una aportación económica más o menos estable.

¿Y a quién no le ha pasado esto alguna vez como terapeuta o cómo paciente?

Creo que en general es algo bastante extendido que en alguna u otra ocasión ocurre en el proceso de terapia y que estanca el proceso de crecimiento personal. Una buena solución como terapeutas es dar herramientas prácticas y concretas a nuestro paciente para acelerar su sanación y profundizar en su proceso personal.

De esta manera nuestro paciente gana en autoestima y autonomía (dos grandes indicativos de progreso en el proceso terapéutico) y nosotros pasamos de ser generadores de necesidad (yo te sano a ti) a ser proveedores de herramientas y soluciones (yo te ayudo a sanarte), implicando así al paciente de manera práctica en su proceso de auto-sanación, con ejercicios y herramientas de fácil aplicación y hábitos de vida que promueven el bienestar físico y mental.

Bien es sabida la capacidad de las posturas de yoga de mejorar la salud, aumentar la fortaleza física, incrementar la vitalidad, volvernos más flexibles física y mentalmente, regular nuestras emociones y ciclos hormonales, relajar la mente, aumentar la concentración y un largo etc. de beneficios colaterales que tiene la práctica de ásanas (posturas de yoga).

Sin embargo, aún es desconocida para la mayoría de terapeutas las infinitas capacidades de ayuda y sanación que ofrece el yoga más allá de las posturas:

-raja yoga: disolución de los procesos mentales innecesarios (obsesiones, preocupaciones, pensamientos repetitivos, etc), conexión con el subconsciente y las partes más profundas del ser, desarrollo de la fuerza de voluntad y disminución de las adicciones, mayor capacidad de escucha, aumento de la memoria y de la capacidad intelectual

-swara yoga: regulación de los sistemas simpático/parasimpático, mejora de la digestión, de los hábitos de sueño y vigilia, aumento de la energía, capacidad para reconocer los ciclos energéticos asociados a las diferentes horas del día y adaptarse a ellos o modificarlos a necesidad de manera sana y natural, aumentar la energía a voluntad cuando es necesario realizar actividades físicas o intelectuales y reducirla cuando es necesario ir a dormir, descansar, digerir, etc.

-pranayama: regular los aspectos masculinos y femeninos de la personalidad, aumentar la capacidad y resistencia pulmonar, mejorar la postura, crear espacio en la columna vertebral, aumentar la claridad mental, la fuerza de voluntad y la disciplina

-bhakti yoga: abrir el corazón, aprender a perdonar, ser capaz de ver el orden cósmico incluso en los acontecimientos que han sido traumáticos o que en aquellas situaciones que nos negamos a aceptar o perdonar, despertar la alegría por la vida, movilizar la energía emocional, aumentar el fuego interno, incrementar la creatividad

Esto, nombrando tan sólo cuatro de las técnicas que vamos a ver durante la formación de Yoga para Terapeutas que la Escuela Yoga Inbound ofrece dentro del Master en Terapias y Crecimiento Personal.

Una de las claves del Yoga, además de las posturas (que también veremos durante la formación) es la capacidad de autobservación ligada al cuerpo, respiración y sistema energético que nos permite:

-percibir nuestros cambios mentales/emocionales/energéticos/físicos

-ser capaces de percibir nuestros patrones subconscientes ya sean físicos (posturales o tensionales), mentales (patrones de pensamiento y de conducta), emocionales (reacciones repetitivas e incontroladas que no nos satisfacen) o energéticos (en que situaciones o que personas mi energía disminuye, en qué horas del día o en que estaciones)

A partir de ahí podemos aplicar una serie de sencillas y efectivas técnicas que nos permitirán actuar como agentes de cambio en nuestro cuerpo, psique, emoción y sistema energético, empoderándonos y empoderando a nuestros clientes para que hagan grandes procesos de cambios apoyados por nuestras terapias y nuestro coaching espiritual.

Vamos a ver un ejemplo de esto siguiendo un sencillo ejercicio

Primer paso: reconoce tu patrón respiratorio

Observa tu respiración durante 5 minutos

Preguntas:

-tu inhalación es más larga que tu exhalación, al revés o son simétricas?

-que partes de tu cuerpo se expanden al inhalar?

-que partes de tu cuerpo se expanden al exhalar?

-tu respiración es profunda o superficial?

Estas son algunas de las preguntas que nos haremos y haremos a nuestros clientes para comprender cuál es su patrón respiratorio y a partir de ahí comprender cuál es el patrón psico-emocional subyacente e iniciar su recuperación dándole una serie de ejercicios respiratorios que cambien su estado mental y su sistema energético.

Vamos a suponer que has realizado este ejercicio y te das cuenta que estás nerviosa o emocionalmente alterada. Seguramente tu patrón de respiración tiene alguna de estas características: es irregular, asimétrico y superficial.

Prueba el efecto sobre tu mente y emoción de utilizar un patrón de respiración 1-2: respira en un tiempo repitiendo internamente la sílaba “so”, exhala en tres tiempos exhalando la sílaba “ham” y alargando la m (“hamm”)

Observarás que tu mente se ha relajado a los pocos minutos e incluso tu cuerpo también da síntomas de apertura y relajación, aumentando tu capacidad pulmonar y el intake de oxígeno en tu cerebro.

Ahora vamos a suponer que te encuentras falto de energía o de ánimo. Seguramente está pasando alguna de estas cosas: estás respirando por la fosa nasal izquierda, casi no mueves la caja torácica al respirar, tu respiración es superficial.

Prueba a respirar en un ratio 2-1 (inhalando en dos tiempos y exhalando en uno) haciendo exhalaciones intensas y forzadas, llevando el abdomen bien hacia dentro al exhalar y mantenlo durante dos minutos o menos. Lo importante es la intensidad, no la cantidad.

Si has realizado el ejercicio de manera correcta sentirás más energía y vitalidad e incluso un ímpetu de levantarte y activar tu cuerpo: correr, saltar, ordenar la habitación, hacer aquella cosa que hace unos minutos te daba pereza.

También es posible que estos ejercicios no te han funcionado. Esto se puede deber por dos razones:

-al no estar delante de ti viéndote y observando los cientos de indicadores y sutilezas que muestra tu cuerpo te haya recetado el pranayama inadecuado

-al no ver como realizas el ejercicio que te he recomendado no sé si lo estás haciendo con el ritmo correcto, la cadencia necesaria, etc.

Esto nos lleva al punto de que el arte de la sanación yóguica no puede ser aprendida mediante libros. Es un arte y una ciencia que ha sido transmitida durante milenios de maestro a discípulo y es algo que ahora mismo te ofrezco en esta formación de Yoga para Terapeutas: tener la oportunidad de entrar en contacto de manera fidedigna con esta ciencia milenaria que transformará tu vida y la de todos aquellos que se encuentran a tu alrededor.

Namaste

No Comments

Post a Reply